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La obra de Rafael Durancamps
Es difícil hallar un nexo común a todas
las obras de este artista autodidacta. La
pintura no tenía secretos para él, y, a lo
largo de los años, fue cambiando sus intereses pictóricos,
siempre con un únicoobjetivo: encontrar su propio estilo.
No es muy habitual que
un mismo pintor mezcle
en su producción paisajes, bodegones, retratos o incluso
encierros. En la pintura de Durancamps esta variedad de contenidos
es una constante.
Nacido en Sabadell en
el año 1891, pintó a lo largo de todo el siglo
XX, hasta el último día de su vida, y, por méritos
propios, llegó a ser considerado uno de los principales artistas
figurativos catalanes. Pero sus inicios artísticos no fueron
nada fáciles. Su padre, un empresario textil de Sabadell,
no quería ni oír hablar de los intereses pictóricos
de Rafael, porque pensaba que no saldría nunca de la pobreza
si se dedicaba a esa actividad.
Tanto es así, que cuando un pedagogo del colegio
donde estudiaba Rafael le comentó que no sería
mala idea potenciar ese talento, optó por cambiarle de
colegio.
PRIMEROS CUADROS Sus primeros viajes como representante textil por media España y el conocimiento de los distintos
museos que esas ciudades albergaban incrementaron, aún más,
su interés por el arte.En el Museo del Prado, por ejemplo,
hizo de copista, y la obra de pintores como Velázquezacabó
no teniendo secretos para él. Además, como representante
textil obtenía buenos pedidos, entre otras cosas porque normalmente
regalaba alguno de sus dibujos a los clientes.
Siempre llevaba papeles
en el bolsillo, sobre los que iba creando líneas y
formas hasta llegar a plasmar cualquier lugar o personaje que captara
su atención.
La luz natural también
era una constante en su obra y nunca quiso trabajar con luz
artificial. El Durancamps que pintaba distintos paisajes del Vallès
o del Maresme, dos comarcas muy ligadas a su vida y a su obra, no
tiene nada que ver con el Durancamps que ponía color a lo
que veía en la ciudad del Sena.
El primer Durancamps pintaba al óleo, como
la mayoría de los pintores catalanes de la época.
De hecho, uno de ellos, Joaquim Mir, influyó considerablemente
en el estilo del pintor de Sabadell. En aquella época, Durancamps
pintaba «a lo Mir», sin sacar a la luz toda la
expresividad que tenía su propio arte.
Llegó el momento
de ir a París, y uno de los motivos fue la posibilidad
de conocer la obra de los grandes pintores impresionistas. Los quince
años de vida en París terminaron en 1941.
Adolf Hitler y la Segunda Guerra Mundial tuvieron buena parte
de culpa de que el artista de Sabadell no continuara su carrera,
cada vez más reconocida, en la capital francesa. De todos
modos, ni siquiera durante esa etapa Durancamps se alejó
completamentedel Mediterráneo donde siempre había
pintado desde 1912; cada verano se desplazaba con su esposa y su
hija a Cadaqués, otro de los lugares que más se han
beneficiado de la obra de este autor.
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